El Ateneo organizó con ACHA y Semex una capacitación virtual para enteder de mejor manera esta herramienta para adecuar los rodeos a las necesidades en el eslabón primario.
Con la organización de la Sociedad Rural de Rafaela, de su Ateneo de jóvenes dirigentes y de la Asociación de Criadores Holando Argentino, junto a la empresa Semex, se desarrolló una capacitación sobre “Criterios de selección para diferentes sistemas de producción, genómica y sus usos prácticos”.
A través de la plataforma Zoom, el médico veterinario Joaquín Pincetti, como gerente comercial Leche de Semex Argentina brindó detalles clave sobre la temática, ante un auditorio virtual de productores, cabañeros y profesionales que construyen todos los días a la producción primaria.
Con más índices que se agregan en las evaluaciones genéticas en los tambos, puede dispersarse un poco la atención sobre lo que se mide y su impacto en el sistema productivo.
Las predicciones de los valores genéticos esperados de la progenie, en las crías, aportan datos productivos, de reproducción, además del pedigree para repasar el árbol genealógico, que se agrega a la genómica, para entender los genes recibidos y cómo se comportarán esas hembras en el tambo.
Así la genómica permite individualizar a cada animal, habiendo tenido varias etapas de desarrollo con una inflección en 2009, donde a la base dada por las pruebas de progenie, donde se combinaban el pedigree y los datos productivos, que demandaban unos seis años para poder tener la corroboración de los resultados, se agregaron pruebas de ADN y desde ahí se comenzó a hacer un uso comercial de los desarrollos de genómica que ya tenían unos 20 años, para tener más certezas sobre la productividad de las hijas de cada toro, consiguiendo “un progreso genético extremadamente alto”.
Actualmente hay 12 millones de animales genotipados en Estados Unidos, siendo 93% hembras y con el 88% de ejemplares Holando.
Surge de los datos que “la dominancia genética puede generar más cambios que el manejo en la producción de leche”.
Como con la genómica se acorta el intervalo generacional, pudiendo trabajar con animales más jóvenes, con la determinación del mérito genético a edades más tempranas, con biopsias que incluso se llegan a hacer en embriones.
Hay entonces una predicción más confiable del mérito genético, una mejor identificación de las taras y haplotipos genéticos para evitar el arrastre de enfermedades, además de tener un mayor desarrollo de rasgos e índices de importancia económica.
En los tambos, la genómica permite el muestreo de cada ejemplar a pocos días del nacimiento para identificar el mérito genético propio, para permitir mejorar las decisiones de selección a futuro, como puede ser la correción parental, o los descartes voluntarios, o la aplicación de semen de carne en razas lecheras para un más amplio negocio, pero incluso para afinar la estratificación del rodeo.
Cada país establece sus diferentes criterios de selección y a partir de eso se asignan puntajes para armar las bases genéticas, que se actualizan tres veces al año y se ajustan cada cinco años, para corregir desviaciones y evaluar por marcador de manera más precisa. Los más comunes son los índices GTPI de Estados Undios y LPI de Canadá.
Explicando cómo poder leer los catálogos, abundó en la importancia de la consideración del tipo de unidad productiva en la que se trabaja, pero también la forma en la que se le paga la leche al producto, para poder identificar los criterios de selección que más se ajustan a las necesidades del negocio, que se debe proyectar a cinco o diez años, no sólo en la realidad actual.
Modelo pastoril
Pincetti ayudó a pensar sobre animales que recorren grandes distancias diariamente, con mayor demanda de energía, además de estar más expuestos a las inclemencias climáticas, siendo entonces el ambiente lo que enmascara la expresión génica. Por eso el criterio de selección tiene que estar en la rusticidad, por sobre la productividad. Mayor longevidad, fertilidad alta en el menor tiempo posible, fortaleza y un tamaño moderado, teniendo en cuenta que los índices de salud son amplísimos, pero los de menor heredabilidad.
Modelos intensivos
Como las condiciones de ambiente son mejores en confinamiento por dry lot o en galpones, la selección se debe dar “con animales lo más parecidos a un Fórmula 1”, porque la conversión de la alimentación es la clave.
La conformación de la ubre es fundamental para soportar la alta producción, con una conformación adaptada a la demanda productiva aportando la mayor cantidad de materia prima en el menor tiempo posible, para repagar la inversión genética.
Tiene que haber un buen balance entre parámetros de producción y de reproducción.
Con una suerte de ejercicio de observación sobre los catálogos y con un espacio de preguntas, el encuentro sirvió para comprender de mejor manera de qué se trata la inversión en genética, los relevamientos genómicos y sobre todo, la proyección que el eslabón primario tiene que hacer de sus objetivos, para seleccionar a su rodeo hacia adelante, teniendo en cuenta que los costos de inseminación representan menos del 2% de los costos productivos, mientras que los análisis genéticos están actualmente en torno a los 40 dólares, valores que se irán diluyendo a medida que se avancen en más análisis, pero siempre apuntando a relevar a los ejemplares que más se adaptan a cada sistema y manejo.


