Qué dicen los que producen II

Qué dicen los que producen II

  • Categoría de la entrada:Producción Sustentable
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“Trabajar sin fertilizantes ni fitosanitarios es prácticamente imposible en grandes extensiones”

Horacio Albrecht. Productor Agropecuario.57 años


En general, detrás de cada productor hay una historia de muchos años que liga el trabajo de todos los días en el campo con la familia y la herencia de los valores.

Con un camino en la Argentina que escribe su familia desde 1886 en la zona con origen en Suiza, fue en 1940 cuando el abuelo de Horacio Albrecht se estableció en Rafaela, asentándose en un campo al sureste de la ciudad.

A sus 57 años, es la tercera generación en la tarea, habiendo ya incorporado a una cuarta con su hijo Sebastián. En tierra propia y también alquilada, ya en dependencias de Bella Italia, ordeñan un promedio de 200 vacas, con cinco mil litros diarios de materia prima obtenida, recrían vaquillonas, también novillos, pero a la vez también hacen agricultura y especialmente maíz con doble propósito, para abastecer también al tambo.

“Es bastante inexplicable el planteo que se hace desde el Concejo Municipal en Rafaela. Estuvimos viendo que no hay denuncias sobre complicaciones por las aplicaciones, o incluso intoxicaciones”, explicando que la punta de su campo tocaría el espacio de prohibición de mil metros desde el límite urbano y por completo entraría en la zona búffer, con restricciones para cualquier tipo de aplicación.

“Nadie aplica nutrientes, ni fitosanitarios, porque sí… Todos trabajamos con profesionales, con ingenieros agrónomos que nos dan las pautas de lo que hacer…Nadie sale a envenenar gente”, por eso “tomamos mal esta idea, porque no le vemos el sentido a un cambio en la ordenanza, a menos que sea algo ligado a lo político-ideológico, ahí hay poco que explicar”.

Viven de ese campo en forma directa sus padres, su familia y su hijo Sebastián, además del matrimonio, con hijos y nietos, que atiende el tambo desde hace 15 años. A ellos se les suman los hermanos de Horacio que son socios y que de forma indirecta, también dependen de la explotación.

De haber una ampliación de prohibiciones en Rafaela en la zona puede haber afecciones similares y esto generará consecuencias negativas en los social, económico y productivo de una amplia región. “Todos tienen los mismos derechos de reclamar y por temor, tomando una idea extraña como esta, cualquiera podría pretender replicarla en la región y se generaría un problema muy grande, en un área muy amplia no se podría producir. Hoy trabajar sin fertilizantes ni fitosanitarios es prácticamente imposible en grandes extensiones, ahora si uno quiere hacer una quinta con la pala se podría. Ahora se ve la cantidad de insectos que hay y es imposible atacarlos de otra manera”.

Le resulta difícil pensar en hacer otra actividad, “no le encontraríamos la vuelta a hacer otra cosa, porque en la zona periurbana es muy difícil tener animales hoy por la inseguridad, e incluso para trabajar pasturas con malezas si no se puede aplicar nada, así la tierra no rinde y sería una locura para muchísima gente”.

Habiendo sido víctima reciente de delitos rurales, los Albrecht no consideran a las aplicaciones como problemas a atender en el trabajo cotidiano, pero sí la tarea de cuidar el campo, los animales, la maquinaria.

La falta de mantenimiento de desagües, de caminos rurales, son cuestiones más significativas que debería estar atendiendo la política, para poder producir mejor. “Ya con mejores caminos se vería a más gente viviendo en el campo con condiciones más cómodas”.

Tres generaciones que se dedican al campo y al tambo… Sólo quieren seguir trabajando y sostener esa explotación que Don Luis, padre de Horacio, visita con sus 86 años todas las semanas para no perder de vista el avance del campo y cerrar cada jornada tomando unos mates debajo de los árboles que él mismo plantó.

Tres generaciones que se dedican al campo y al tambo… Sólo quieren seguir trabajando y sostener esa explotación que Don Luis, padre de Horacio, visita con sus 86 años todas las semanas para no perder de vista el avance del campo y cerrar cada jornada tomando unos mates debajo de los árboles que él mismo plantó.