“Hay que producir más, pero responsablemente”

“Hay que producir más, pero responsablemente”

Comenzó la Agenda Científica sobre fitosanitarios

EL viernes 19 se cumplió con la primera de tres charlas orientadas al Concejo Municipal camino al debate por las modificaciones que puedan surgir sobre la aplicación de productos fitosanitarios en el ámbito periurbano de Rafaela.

Dió comienzo el ciclo “Agenda científica: charlas con técnicos y expertos sobre fitosanitarios” que la Sociedad Rural de Rafaela propuso al Concejo Municipal de Rafaela para brindar fundamentación científica al debate sobre la propuesta de ordenanza de aplicación en el periurbano local.

En el primero de tres encuentros, que se desarrollarán en lo que resta del mes de marzo, dos expositores se dirigieron de manera directa al cuerpo legislativo local -que no estuvo completo en este primer encuentro-. También compartieron la actividad en vivo a través del canal de YouTube de la entidad, donde ya se puede ver completo la charla.

Link charla : https://youtu.be/csgaIpXpuaM

Protección, salud y ambiente

El Ing. Agr. Carlos Senigagliesi se manifestó sobre “Cómo conciliar la producción con la protección a la salud y al ambiente”.

Referente del INTA, distinguido por la Academia Nacional de Agronomía, coordinador de la carrera de Agronomía de la Universidad Noroeste de Buenos Aires, también especialista en siembra directa y sustentabilidad de los sistemas productivos, es idóneo en fitosanitarios y colaboró con la generación de la ordenanza vigente en el partido bonaerense de Pergamino.

“Hay que producir más, pero responsablemente”, teniendo en cuenta que la disponibilidad de la tierra es finita y que las necesidades alimentarias se multiplicarán en las próximas tres décadas.

“Los fitosanitarios se justifican por los factores bióticos adversos que afectan a los cultivos”, ya que de no utilizarse habría una reducción de la producción del 70 por ciento, mientras que actualmente con su uso “la pérdida del rendimiento está arriba del 30 por ciento” en los diferentes cultivos.

“Prohibir el uso de fitosanitarios sería contraproducente para generar más alimentos”. Existen sistemas orgánicos, con nichos de mercado bien segmentados, dirigidos a una población de alto poder adquisitivo, que exigen certificaciones. El especialista destacó que los sistemas de producción agroecológica suponen el no uso de estos productos, sin embargo se “han apropiado de un nombre, porque los que hacemos producción agropecuaria sustentable con agroquímicos también hacemos producción orgánica”, tal como lo habilita el Senasa y según una Ley específica (Nº 25.127).

La producción agropecuaria sin fitosanitarios “es factible, pero no pueden combatir eficientemente las plagas, no pueden reponer nutrientes y requieren laboreos mecánicos que deterioran al suelo”, exigen una rotación, mucha atención y la gran dificultad son los rendimientos mucho más bajos que en otro tipo de desempeños y a eso agregan dificultades con la intensificación de la mano de obra.

“Decir que se puede hacer una producción así es una utopía, es una condena al fracaso”, sostuvo el Ing. Senigagliesi que destacó luego que la multiplicidad de ordenanzas puede confundir al productor, pero sin dudas el control tiene que quedar en manos de cada municipio.

Es fundamental trabajar con Buenas Prácticas Agropecuarias, estrategias reconocidas a nivel internacional protegen al medio ambiente, a los que producen y a la población, hoy “el 80 por ciento de nuestros fitosanitarios son seguros, de banda verde, son herbicidas”, mientras que el glifosato representa al 65 por ciento de los productos. Es por eso que recomienda, “hay que distinguir lo que es peligrosidad y riesgo, para evitar daños”.

En un marco económico complejo, “los productores obligados a realizar monocultivos, sobre todo de soja”, por la rentabilidad de los mismos y eso es lo que requiere más uso de fitosanitarios y herbicidas. “Vulgarmente se dice fumigación, se debe decir pulverización, por reducir un gran volumen de agua a gotas, con presión, atomización y tamaño regulado”.

Dentro de lo que son los manejos, los envases vacíos son causantes de contaminación, por eso hay que lavarlos y darles disposición final, pero también hay que resguardar la salud de los aplicadores con el uso de indumentaria adecuada.

Para las aplicaciones en zonas periurbanas “hay campañas de inducción al miedo y eso pone en conflicto al ciudadano con el productor rural y lo primero que se pide es que se suspendan las aplicaciones”, es por eso que el productor se tiene que concientizar y capacitar, pero a la vez hay que lograr un consenso “porque la producción es necesaria para cualquier ciudad de la región pampeana, hay que ser consciente y defenderlo, haciendo las cosas bien, estar atento para que no se produzcan fallas”.

Para Senigagliesi el Muncipio tiene un rol fundamental, dictando buenas ordenanzas y controlándolas, generando un plan de acción consensuado, con buenos inspectores, profesionales capacitados, dotados de herramientas necesarias.

“En Rafaela quieren imponer una zona sumamente amplia” en cuanto a la exclusión que “deben ser lo más estrechas posibles”, ya que en Europa llegan a los 50 metros como máximo, pero comúnmente no superan los diez metros. A eso se agrega una zona de amortiguamiento que puede tener hasta 1.500 metros, para productos fitosanitarios, con rigurosidad, basado en condiciones ambientales, climáticas, con receta agronómica de un profesional, control, disponiendo de una estación meteorológica y el registro de esas condiciones, con un aviso previo de 48 horas y la verificación de la maquinaria que se utilice.

“Lo más importante es el cumplimiento estricto de la ordenanza”, sostuvo augurando que “en Rafaela se logre una ordenanza racional”, a partir de la participación de las instituciones, pudiendo añadir otros relevamientos como los índices de peligrosidad o monitoreo del agua y la tierra en el área periurbana.

Subrayando que “es más peligrosa la contaminación de frutas o verduras, que estas aplicaciones, porque no hay control y aplicaciones de producto previo al consumo”, destacó que debería hacerse “un relevamiento de personas directamente expuestas a los fitosanitarios, para tener buenos datos”, ya que “se escucha invocar problemas de salud de todo tipo, pero muchos estudios carecen de veracidad científica”.

Ley del Ambiente

El abogado y productor agropecuario oriundo de Tres Arroyos, Juan Pablo Borioni, se explayó sobre los alcances de la Ley Nacional General del Ambiente Nº 25.675, partiendo de la base del uso regulado de los fitosanitarios, basados en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que en definitiva sus residuos son los que generan una escala de tolerancia que es lo que permite su posterior comercialización y consumo, siendo que a partir de la producción agropecuaria y su venta le ingresan divisas al país para sostener al resto de las actividades.

“Los fitosanitarios no son inocuos, tienen cierta toxicidad, pero para que una persona se intoxique y pierda la vida, debería beber el producto”, mientras que existe demostración científica sobre mayor incidencia en las intoxicaciones con domisanitarios.

Manifestó que “si no se pulveriza para acompañar la labranza de los suelos, vamos a tener un perjuicio más grande por la proliferación de las malezas”.
Con el derecho a reclamar para que el ambiente se transforme en un espacio saludable, siendo que en el campo vive el siete por ciento de la población y el resto en las ciudades, queda claro que existe un gran desconocimiento de lo que se hace en la producción agropecuaria y que “las prohibiciones no corrigen al ambiente, sino el conocimiento de cómo desarrollar la actividad”, repasando también la teoría del Derecho Ambiental del Dr. Ricardo Lorenzetti.

“El campo es un sentimiento, un modo de vida, nos interesa que siga siendo lo que es, con biodiversidad, animales, cultivos y producción”, mientras que un proyecto como el que se intenta aplicar en Rafaela está “superado en el mundo, porque se pretende que el ambiente sea saludable con buenas prácticas”, sin ir hacia una agricultura ancestral, ya que “las ordenanzas tienen que estar en línea con la ciencia y no con la política”.

La Ley Nacional del Ambiente tiene diez principios de congruencia, prevención, precautorio, responsabilidad, progresividad, equidad intergeneracional, subsidiariedad, sutentabilidad, solidaridad y cooperación.

Abordando al principio precautorio dijo que “se aplica cuando hay incertidumbre acerca del riesgo” y esto no sucede en los fitosanitarios, por ser preexistentes a la Ley y estar autorizados por el Senasa y suman elementos para que el ambiente sea sustentable a futuro, sin pensar en generar daño.

Con este presupuesto mínimo ambiental federal, las provincias lo deben cumplir e incluso elevar estos indicadores, sin embargo “pretender asociar a los fitosanitarios a la Ley es intentar exponerlos” y “el daño ambiental no es aplicable a nuestra actividad si se tiene en cuenta que no va a haber perjuicio al ambiente de aplicar las Buenas Prácticas”.

“La responsablidad de quien rompa con las normas son suficientes para corregir una desviación” e incluso propuso el profesional que se puedan hacer las aplicaciones con control social y profesional para evitar suspicacias sobre la salud humana, pidiendo Borioni a los ediles que “dejen producir a gente que piensa en su campo y pensando en la comunidad”.

Consultado sobre los fallos judiciales que toman algunos principios de la Ley como sustento, Borioni explicó que “tanto el principio precautorio como el de progresividad, en virtud de no haber incertidumbre en la aplicación de fitosanitarios, tanto en lo científico como en los efectos presentes o futuros está previsto en los sistemas con buenas prácticas, más lo que es la Ley de envases, la Ley de Residuos Peligrosos, La Ley de Fitosanitarios nacional, hacen a una normativa previsible sobre los residuos de fitosanitarios y su tratamiento si esto existiere, por lo tanto estos dos principios no le caben porque son principios ambientales propios de circunstancias especiales en las que se prevé un daño que provoque una alteración del ambiente que genere complicaciones presentes o futuras que deban ser sujeto de reparación. A mi criterio eso no sucede con los fitosanitarios y es innecesario considerar al tema dentro de la Ley de Ambiente”.

La Ley del Ambiente protege a la población de cuestiones inciertas, que no es el caso de los fitosanitarios, habilitados por diversos organismos para la producción de alimentos.

“Ha habido una evolución de responsabilizar a la mayor cantidad de gente posible cuando hay un daño ambiental” sostuvo el abogado en cuanto a los fallos últimamente conocidos. “En todas las actividades hay desviaciones y para eso existen las sanciones, para intentar que las cosas vuelvan a su estado anterior”, pero no por esto se deben prohibir actividades o generalizar decisiones.

Borioni finalizó diciendo que “hay una falta de participación del sector rural y el político en la unificación de criterio, dejando a la Justicia la definición” y por tal motivo se generan los conflictos de los últimos años. Mientras que “la agenda del agro ha sido más el tema tributario”, “hay grupos con sus fundamentos que exigen restricciones”.