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Fecha: 05/08/2020

Presentaron un proyecto de aplicación segura de fitosanitarios

Tal como lo adelantó CASTELLANOS, en la mañana del martes se desarrolló un desayuno virtual organizado por la Sociedad Rural de Rafaela e INTA, destinado a concejales de la ciudad y medios de prensa. En este encuentro, que contó con la participación de ediles de la ciudad, expertos en la problemática, Jorge Chemes titular de CRA y el ministro de la Producción de la Provincia, el Dr. Costamagna que fue el encargado de cerrar la reunión virtual.

En dicho encuentro se informó acerca de una propuesta sobre «Aplicación segura de Fitosanitarios en Rafaela» que está en debate en el cuerpo colegiado local. La SRR se ha vinculado con investigadores y profesionales referentes en el tema, en la búsqueda de una propuesta basada en tecnologías probadas y aceptadas nacional e internacionalmente, y con base científico-técnica; que permita ofrecer las garantías para la aplicación segura de fitosanitarios en el radio periurbano, y lograr la necesaria confiabilidad, de que se protege la salud de los ciudadanos (urbanos y rurales), y el medio ambiente. El ministro Costamagna remarcó la necesidad de «tomar decisiones que beneficien a los santafesinos y las santafesinas, tanto de los centros urbanos como de las zonas rurales».
Quien encabezó el acto fue Norma Bessone, presidente de la sociedad Rural, quien planteó un marco de debate y diálogo con todos los referentes y especialistas del sector para poder generar una ordenanza que pueda ser aplicada y que no perjudique a productores, producción, a los vecinos y sobre todo a la salud.
El Ingeniero Agrónomo Jorge Ghiano, fue quien primero planteó el gran inconveniente que representa llevar el límite a 1.000 metros, lo que implicaría que las 25 explotaciones agropecuarias, que se encuentran en la zona periurbana verían afectadas la totalidad de sus superficies debido a la modificación.
«Estos 200 metros totalizan unas 760 hectáreas inutilizadas» las que según el ingeniero representando un 5% la superficie del distrito en donde a la fecha se encuentran basurales, roedores, malezas en una superficie prácticamente árida en donde se desarrollan 25 explotaciones agropecuarias entre ellas 5 tambos que ven afectado la superficie del suelo en un 5-20%. Mientras que «con el límite de 1.000 metros, serían 4.358 hectáreas improductivas con el límite a, equivalente al 28% del distrito, superando la superficie del ejido urbano», por lo que no ven con buenos ojos el avance en este sentido.
Por otro lado una de las encargadas de llevar adelante la ponencia fue June Allison Thomas, quien es Ingeniera agrónoma master en ingeniería de calidad, experta en aseguramiento de la calidad y ex docente e investigador de la universidad de ciencias agrarias UNL, quien dialogó en exclusiva, en el cierre del desayuno virtual, con CASTELLANOS donde admitió que «las buenas prácticas recomendadas están comprobadas y validadas a nivel internacional, por lo cual pueden presentar las garantías que requiere la población para demostrar que no existe riesgo en la aplicación», manifestó desde el inicio.

En todo momento de la charla los especialistas reconocieron que no es posible hablar de límites agronómicos cuando se refiere a buenas prácticas, caso contrario cuando las aplicaciones no son correctas o no se respeta a rajatabla la receta otorgada por el especialista en cuestión. Desde INTA en su ponencia reconocieron que de igual forma si ese límite se lleva a 1.000 metros también corre peligro la salud de la sociedad si esa aplicación no se realiza como corresponde. Por lo que plantearon salir de esta discusión y poder generar mecanismos de controles entre los actores involucrados donde también se incluya al Estado local, quien sería el responsable de llevar adelante las supervisiones y emitir información al respecto para que la sociedad pueda estar al tanto de todo lo que ocurre en materia de aplicación de fitosanitarios.
Para Thomas, «ésto significa, la probabilidad realmente de conocer y tener detalle de lo que se hace en el área periurbana de Rafaela y que esto pueda afectar a la salud y al ambiente. Para esto se necesita información, datos reales e información precisa, la población carece de esta información. Proponemos, además de las buenas prácticas fitosanitarias y el control de las mismas, se pueda demostrar todo ésto a la población».
Por otro lado, la especialista enfatizó que «el límite agronómico no tiene sentido y las decisiones de este tipo lleva a una consecuencia gravosa para toda la Provincia y País. Estamos ante una situación tan difícil, no sólo por la pandemia sino por las consecuencias que esto trae en el plano económico y social, pensando que vamos a alcanzar un 55% de pobreza en el país, estamos pensando en dejar tierra sin producir alimentos. Tenemos que ser serios, responsables y conscientes, basándonos en fundamentos técnicos para tomar decisiones y no en la percepción del riesgo.

Protocolo de comunicación

Además, una de las propuestas realizadas por la sociedad Rural de Rafaela es generar un protocolo de comunicación que transparente lo que se está realizando en el área periurbana y que, sobre todo, el resultado de los controles de aquella persona encargada de realizar esta labor, pueda ser transmitido a la comunidad, por lo que de esta manera terminar con el conflicto que se basa en cualquier información, procedencia o contexto y que no se relaciona específicamente con lo que sucede en el entorno de la ciudad de Rafaela.
«Con respecto al tema de los metros vuelvo a repetir el mismo concepto, en este momento tenemos 200 metros de prohibición de fitosanitarios, esto significa que son 760 hectáreas que están fuera de la producción de alimentos, que además se convierten en basurales a cielo abierto, escondite de delincuentes y tierras improductivas para producir alimentos. La postura de extender a los mil metros lleva a 3.800 o más hectáreas improductivas. Cuántas hectáreas dejamos sin producir alimentos, y con qué fundamentos. No hay fundamento científico que avale que para proteger la salud humana debe haber un límite que prohíba la aplicación de fitosanitarios, no lo hay, ya que, si el argumento es la deriva, no hay forma de que la distancia pueda impedir la deriva.
Proponemos que en establecimientos, a través de las buenas prácticas, se controle y demuestre el control de que no va a haber deriva» enfatizó June Allison Thomas .
El desayuno se enmarcó en la presentación de una propuesta y explicación. Los documentos y materiales elaborados están a disposición para uso público en la web de la SRR.

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